Educación para el siglo XXI


Cuando pienso en los estudiantes de nuestro país y los retos que enfrentan hoy y en el futuro, me pregunto, cómo harán para tener trabajos dignos que no hagan las computadoras. En los últimos años, el mercado laboral y las personas, han encontrado formas de que las computadoras realicen el trabajo que previamente realizábamos nosotros.

Entiendo que nuestro sistema educativo fue diseñado para una época en la que era razonable preparar a las personas para hacer actividades rutinarias de la mejor manera posible. Nuestros estudiantes se enfrentan hoy ante un mercado laboral mucho más exigente que en cualquier otro momento de la historia.

La mayoría de los panameños estamos de acuerdo con que la metodología presente en un día escolar común es obsoleta. Creado en la Era Industrial, el sistema de línea de ensamblaje que tenemos tiene poca relevancia para que los niños prosperen en el mundo actual. Además, vivimos en un país donde las personas son sumamente intolerantes al cambio, en especial en tiempos de gran incertidumbre.

A pesar de todas las innovaciones y cambios a nivel mundial en los sistemas educativos, en Panamá aun no vemos cambios significativos. ¿Por qué esto es relevante?

Las computadoras son extremadamente buenas para ejecutar operaciones rutinarias, cualquier actividad que puedas traducir a un algoritmo puede ser automatizada, y nuestra capacidad de traducir a código sigue mejorando rápidamente. Los humanos tenemos la ventaja sobre las computadoras en dos áreas, a la hora de resolver problemas complejos y al comunicar de manera persuasiva. Las computadoras son muy buenas resolviendo problemas cuando ya tienen la mayoría de la información recopilada y saben cómo debe verse el resultado, nosotros los humanos somos mejores a la hora de resolver problemas cuando no tenemos una idea clara de como se resolverían, ni de cómo deben ser los resultados.

Levy y Murnane, dos pioneros en el tema de la educación, uno de MIT y el otro de Harvard. Sostienen que el mercado laboral se centrará en tres tipos de trabajo: el poder resolver problemas no-estructurados, el poder trabajar con nueva información, y el poder llevar a cabo labores manuales que no sean rutinarias. El resto del trabajo será hecho únicamente por computadoras.

Para poder preparar a los jóvenes a llevar a cabo los trabajos que las computadoras no pueden o no podrán hacer, necesitamos re-estructurar nuestro sistema educativo con base en dos objetivos: preparar a los estudiantes para resolver problemas complejos y para poder comunicarse de manera efectiva. Al reconocer las limitaciones y capacidades de las computadoras, podremos anticipar el cambio en las posiciones y metodología del trabajo y su repercusión en la economía.


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